Yo creo que no son “votos delegados”, son “cupeiros” infiltrados. O como diría George Orwell, “cerdos que comen manzanas y duermen en camas con sábanas”.

Si alguno te dice que la CGT es una “Confederación de confederaciones” (con imagen del Ché como refuerzo o aludiendo a la “unidad antifascista”), ahí no es. Ni de coña. Aunque tenga el monopolio de la “formación” (o la manipulación).
La CGT es una “Confederación de SINDICATOS” y las decisiones se cierran en las asambleas de los mismos, porque es ahí (y no en ningún otro sitio ni muchísimo menos en la proyección de ningún líder) donde estriba TODO el poder de la organización. No deberías ceder en esto. Si lo tienes claro no lo harás nunca.
En estas asambleas la única vía para hacer cosas y tomar decisiones es activando la “democracia directa”. Es una herramienta que te permitirá decidir en tu nombre, por ti misma, sobre algo. ¿Te suena eso de “ni yo te represento ni tú me representas”?. Bueno, pues tal cual. Y luego, esas decisiones que han sido fruto del debate, de la reflexión, etc., se van a coordinar con las de otras personas (más compañeras) que han procedido igual que nosotras en sus espacios asamblearios.
¿Y después? Después es el momento de construir lo se ha denominado “pacto confederal”. A través del mismo, todo aquello que hemos decidido y convertido en “acuerdos” y “compromisos” se va a trasladar a otros niveles de gestión (nunca de decisión). Estos niveles estarán más o menos lejos de nosotras, pero nunca aparecerán por encima. Insisto en esto de las “jerarquías” porque “los cerdos que comen manzanas y duermen en camas con sábanas” apelan a las emociones, a los sentimientos, recordándonos que “somos muy antifascistas y mucho antifascistas”. Yo no he olvidado mi compromiso antifascista en la organización donde milito. De hecho, siempre lo tuve presente en mi vida. Hasta cuando no era consciente de serlo. Por el contrario, ¿habrán olvidado ellos el compromiso con el principio de “ninguna autoridad”? En estos momentos me permito dudarlo. Y las dudas siempre salvan.

Así que, en teoría, lo somos: en la CGT no debería consentirse ni la más mínima sospecha de autoritarismo. En nuestras asambleas se debe y se tiene que rechazar (cagando hostias) cualquier conato de “poder ejecutivo” que sibilinamente intente imponernos directrices de ningún tipo. Deberíamos ser “hermosamente violentas y violentos” con esto.
Por lo tanto, si la CGT únicamente se va a regir por la voluntad de sus bases, no es cierto que esta sea “una Confederación de Confederaciones”, mamones. Y solo por esto, a los Congresos están convocados los sindicatos. Por eso, a un Congreso Confederal (máximo órgano de decisión en esta organización ANARCO-sindicalista) están convocados los sindicatos y no las “Confederaciones” ni sus Secretariados Permanentes (equipos de compañeras que velarán por cumplir y hacer cumplir las decisiones o los acuerdos acordados en los comicios).
Hace demasiado tiempo que no sé, porque se me prohibió conocer y tomarle el pulso a la organización en este sentido aun siendo parte de mi trabajo dentro de ella, cómo están estos números. Quizás, aproximadamente, podrían superar los 300 entes.
Son estos sindicatos, EN ASAMBLEA, los que decidirán qué acuerdos harán valer en el Congreso Confederal, y determinarán qué compañeros y compañeras llevarán la voz de la misma a donde este tenga lugar. Allí defenderán la voluntad de sus gentes, cumpliendo con lo mandatado por ellas.
Así funcionamos. No hay más. Esto somos. Porque como me dijo hace casi diez años un compañero, responsable de la Acción Sindical en el Comité Confederal: “Macarena, esto es una organización anarcosindicalista de trabajadores, y no una organización de trabajadores anarcosindicalistas. Vas a tener que aprender a lidiar con muchas sensibilidades y a tranquilizar tu corazón”.
Seguimos en ello. No estoy cansada.
Macarena
